Y los caballos “del medio” qué
Posted in Colombianos, Paso Fino by Romualdo | 3 Comments
El Lcdo. Eduardo Quijano, autor del libro “Paso Fino: raza que distingue un pueblo”, me envió un comentario para el tema De los puros de aquí, de los puros de allá y de los que están en el medio… Eduardo le dirige sus ideas a Nostradamus, pero creo que su escrito trasciende lo que allí hablábamos, así que decidí publicarlo como un nuevo tema/artículo… no dejen de leerlo que aquí hay mucho que reflexionar…
PD – Eduardo: Nostradamus no cree en “los del medio”, ese término lo acuñé yo para significar los mestizos a los que tú te refieres en tu escrito… Digamos que la postura de nuestro amigo Nostradamus es que no hay puros “de aquí” ni puros “de allá”… porque para él, todo ejemplar que huela a berberísco, aunque sea un olorcito de 500 años, es “paso fino”… Como vez, un planteamiento muy conveniente para abogar por una raza de “las Américas”…
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Este tema o issue sobre esos ejemplares de patrones rítmicos indefinidos, que llama “Nostradamus” los del “medio” es uno que provoca una interesante reflexión. Estoy muy consciente que debido a los avances en la biología molecular y de las terapias genéticas en las próximas décadas la cría científica de plantas y animales se abordará con estrategias completamente diferentes con la que se ha manejado en los últimos siglos. Conceptos tales como “selección natural” e incluso “selección artificial” serán cosas del pasado ante el hecho de que ya se puede hacer una identificación y selección específica de genes (alelos) en un laboratorio y hacer combinaciones específicas y predeterminadas de caracteres y de esa forma crear un individuo hecho a la medida del que paga por el procedimiento. Nada de azar ni de probabilidades. Con este sistema esta todo predeterminado. Incluso, estos alelos (caracteres) pueden ser obtenidos de diferentes progenitores y de esta forma, esta nueva cría podría tener en su cromosoma una multiplicidad de genealogías. Francamente, no se si esto es algo positivo o negativo. Pero lo cierto es que la ciencia en el campo de la biología molecular avanza a pasos agigantados y cada día vemos noticias científicas que rompen todas nuestras ideas y creencias sobre las posibilidades que existen en el campo de la reproducción en el Reino animal.
¿Se podrá crear una nueva raza de Paso Fino en un laboratorio? ¿Se podrá mejorar la raza de Paso Fino por medio de terapias genéticas? No soy experto en biología molecular pero presiento, a la luz de la información publicada, de que eso ya es posible o lo será muy pronto.
Pero mientras eso se realiza tenemos que trabajar con los métodos tradicionales y ortodoxos que surgen de los principios y leyes de la genética mendeliana.
El issue que nos plantea “Nostradamus” es si es adecuado o no, el uso como reproductores esos caballos “intermedios” o “indefinidos en sus andares” porque un rato andan a “paso fino” y otro rato a “trocha”. Un tema interesante y probablemente, de mucha actualidad ante la práctica incontenible de cruces híbridos o entre híbridos dentro de la crianza de caballos dedicados al deporte del Paso Fino. Imagino que existen miles de ejemplares como los que describe “Nostradamus”.
Vamos a intentar hacer algunas deducciones de lo que él nos plantea.
a. Deduzco, en primer lugar, lo más obvio, que no todos los caballos que se compiten y exhiben como ejemplares de “paso fino”; ni son de “paso” ni son de “Paso Fino”.
b. Deduzco, en segundo lugar, que un caballo de “trocha” puede tener genes de “paso fino” pero no ser por eso un caballo de “paso” y mucho menos de “raza de Paso Fino”.
c. Deduzco que ese caballo de “trocha” con genes de “paso fino” si es uno que se puede “habilitar” mecánicamente, psicológicamente y biomecánicamente para ejecutar un movimiento similar o parecido al que muestra el caballo de raza de Paso Fino mediante cirugías, herraduras ortopédicas, el uso de equipos especiales (faldetas, cadenas, pesas, poleas elásticas, etc.), acondicionamiento y alteraciones rítmicas creando distintas distancias de tranco durante el ciclo de traslación del caballo. Todas estas técnicas parece que funcionan hasta que ese pobre caballo “intermedio” se desprograma ya sea porque tiene necesidad de “descansar” o porque un episodio particular lo puso demasiado nervioso. En ese momento, el caballo regresa a su origen genético y comienza a “trochar”.
Por lo anterior, deduzco y concluyo, que un caballo de “trocha” o “trote” con genes de “paso fino” en su estructura cromosómica, aunque se pueda “habilitar” para ejecutar el “paso fino” (o mejor dicho una modalidad de “Piaffé” muy parecido al “paso fino”) no es un caballo de raza ni de “Paso Fino” ni de “Trocha”. Sencillamente, es un híbrido o mestizo.
Y es aquí donde está la línea básica que divide el “Paso Fino” (con mayúsculas que se refiere a la raza caballar autóctona de Puerto Rico) de lo que no lo es. Sencillo; la “trocha” constante u ocasional indica que el caballo no es de “Paso Fino” aunque pueda tener algunos o muchos genes de “paso fino” como es de esperar que ocurra con animales de otras razas o genealogías que se han venido cruzando con caballos puros y yeguas puras de nuestra raza. Y es justo y necesario reiterar algo que se estableció en la Ley 169 de 1988 y que debe estar “prohibido olvidar”: “los animales que no son de la raza nada pueden aportar a una raza, que por el contrario, es la raza “pura” quien aporta a las demás.”
También en la Ley 169 de 1988 se estableció claramente cual era la diferencia entre un caballo de raza pura de Paso Fino y uno que no lo era. El texto claro de la ley fue el siguiente: “un caballo fino y puro de Paso Fino con una yegua fina de Paso Fino, producen una cría fina y pura de Paso Fino y no otra cosa.” Palabras con luz.
Pienso que el problema que hemos confrontado los “puristas” es que confundimos los criterios para establecer la verdadera diferencia entre el caballo puro de Paso Fino y ese ejemplar híbrido, de altísima calidad atlética, habilitado para ejecutar el “paso fino”. En vez, de fijar la diferencia única y exclusivamente en el punto de la “trocha” añadimos indebidamente otros criterios como son los que tienen que ver con los factores de la fuerza, potencia atlética y la rapidez de los movimientos. Respecto a este segundo aspecto hemos visto por muchos años a personas, incluso jueces certificados y de una sólida experiencia a nivel nacional e internacional, que eximen a nuestros ejemplares de manifestar estas cualidades atléticas extremas aduciendo que esto es una de las características que son propias para los caballos “media sangre” o “colombianos” pero no necesariamente para los de “paso fino puros”. Esto es un gravísimo error. La fuerza, la potencia atlética y la rapidez de los movimientos junto con la resistencia son los indicadores básicos del arsenal de recursos neuro-fìsicos con que cuenta un atleta.
Por lo tanto, siendo la fuerza, la potencia, rapidez de los movimientos y la resistencia los criterios básicos e inherentes a todo deporte físico se tienen que exigir también en nuestro deporte de Paso Fino y a nuestros caballos de pura raza de Paso Fino como parte de sus características como un ejemplar de alto rendimiento atlético.
Precisamente, uno de las grandes controversias durante años ha sido definir y consensuar lo que es “fino”; dentro del “paso fino”. Admito que quiero pensar que esta diferencia en alguna medida se está superando hacia la dirección que hemos defendido por tantos años. Francamente, no estoy seguro de ello. Pero lo cierto es que en los últimos años son muchas las personas amantes del caballo de Paso Fino puro que me han dejado saber que coinciden conmigo en el hecho de que tenemos que procurar criar caballos cada vez más briosos, más potentes, más rápidos y con mejor morfología para la mejor ejecución de un “paso fino” sensacional.
Para muchos “puristas” el caballo “fino” de “paso fino” era un ejemplar de movimientos “suaves” y “delicados”. Encomiaban a esos ejemplares de “pisada blanda” que casi no sonaban en la “tabla de resonancia”. Hablaban de algo así de que el caballo debía “flotar por los aires como una bailarina de ballet”. La metáfora puede ser hermosa pero totalmente inaplicable y científicamente incorrecta.
Para otros, como yo, esto ha sido una visión errónea y ausente de sustento científico. El caballo “fino” de “paso fino” por tratarse de un caballo de alto rendimiento atlético debe mostrar habilidades atléticas extremas. Por lo tanto, defendemos la tesis de que un ejemplar “fino” de Paso Fino es uno de pisada “BAJA”, “FLEXIBLE”, “SIMÉTRICA”, “RÁPIDA”, “SONORA” Y “FIRME” y en la que la rapidez y frecuencia de las pisadas debe ser la mayor posible teniendo como único límite el que no comprometa en ningún momento el orden rítmico de los cuatro tiempos en sucesión lateral. Naturalmente, a eso le añadimos un tranco corto y simétrico. Precisamente, es bajo estas condiciones que el caballo puede manifestar la mayor estabilidad dinámica o comodidad en la silla, que es la virtud biomecánica y funcional por excelencia de nuestro caballo de Paso Fino y a la misma vez las mejores cualidades atléticas.
Por años he estado examinando toda la literatura que ha llegado a mis manos sobre el tema del caballo y nunca he podido leer algo que sugiera que la “pisada blanda” es una cualidad positiva y deseable en ningún tipo de caballo y menos aún, en un caballo atleta. De hecho, fueron muchísimas las veces en que Don Héctor Cestero, q.e.p.d, Don Pico Quiñones, q.e.p.d. y el hermano Gory Ballester me expresaban con dolor como se estaba introduciendo al deporte de Paso Fino la idea de que un caballo de muy débil expresión cinética (“patimongos” los calificaba Don Héctor) eran animales de excelencia.
Gracias a Dios, hoy, estamos viendo en las pistas ejemplares “puros” cada vez más cerca de la definición de “fino” que proponemos PISADA “BAJA”, “FLEXIBLE”, “SIMÉTRICA”, “RÁPIDA”, “SONORA” Y “FIRME” sin comprometer el orden rítmico de los cuatro tiempos en sucesión lateral. Les aseguro que cuando tengo la oportunidad de saludar y conversar con los propietarios de esos ejemplares y veo en su rostro el orgullo y la alegría de poseer animales con estas cualidades de excelencia yo también me lleno de gozo y de esperanza.
Quisiera sintetizar las ideas anteriores. La recomendación, que hace “Nostradamus” de no “castar” de animales intermedios o sea, que “trochan” un rato y andan a “paso fino” otro, la respaldo totalmente bajo los términos en que está planteada. Pero lo que sucede es que eso no es suficiente. No basta que un semental no “troche” para que se considere como un buen candidato para la reproducción. Tenemos que movernos al otro criterio tiene que ser “fino” de “ Paso Fino”.
Y ahora quisiera hacer referencia a la definición que se incluyo en la Exposición de Motivos de la Ley 169 de 1988 que dice así:
“Los puertorriqueños buscamos enmarcar nuestra raza en animales de excelentes líneas de sangre, de tamaño y alzada, de excelente color, de mucho brío, de tramo corto y bajo, de excelentes patas delanteras y traseras en perfecta armonía y ritmo, de cuatro tiempos laterales rápidos y perfectamente marcados, de donaire y que sólo los animales con estas características fijas en sus genes pueden perpetuar y mejorar nuestra raza”.
A lo largo de estos últimos 20 años, hemos intentado mover la crianza del Paso Fino de una actividad lúdica y cultural a una científica y agroindustrial. La crianza científica y agroindustrial que promueve la Ley 169 es inseparable de la cita previa. Tengo la certeza que si nos movemos a lo segundo, incluimos lo primero pero no a la inversa. La satisfacción de un amante y defensor del caballo puro de Paso Fino no debe limitarse a aumentar la población de caballos puros de Paso Fino sino que debe ir dirigido a aumentar la frecuencia de genes que codifican rasgos de excelencia para aumentar la población de caballos puros Paso Fino de excelencia y no ejemplares de poca calidad.
Invito a los lectores de esta reflexión que si le interesa compartir ese esfuerzo de mejoramiento genético de la raza caballar de Paso Fino se unan al proyecto “Paso Fino de Excelencia Pura”. Este es un junte de personas interesadas en intercambiar ideas, experiencias, información y criterios para mejorar la raza caballar autóctona de Paso Fino. Es una plataforma de saberes compartidos no de expertos; todos aprendemos de todos. De hecho, pueden integrarse y participar en este junte, criadores y caballistas que críen y/o compiten caballos “colombianos”, “media sangre”, “andadura”, “pura sangre de carrera” o de cualquier tipo.
Naturalmente, soñamos con lograr un caballo puro de Paso Fino de Espíritu Encendido que como dice mi querido amigo y hermano Gory Ballester que “patine y bote fuego” de San Juan a Ponce y de Ponce a Vieques; y que “caiga muerto sin dar señales de flaqueza”. Este es mi ideal del caballo de Paso Fino puro puertorriqueño; ¿cuál es el tuyo?
– P.D. – Este caballo puro de Paso Fino que “patina y bota fuego” no se inspira ni pretende tener ningún parecido con un ejemplar “colombiano” o de cualquier otra procedencia; el único parecido que tiene es consigo mismo y se inspira en el ideal estético y funcional que ha movido desde tiempo inmemorial a los criadores y criadoras de caballos de Paso Fino a perpetuar este patrimonio genético dentro de parámetros de excelencia. No olviden que las careras de caballos de Paso Fino en las Fiestas Patronales, que los concursos de caballos auspiciados incluso por la Corona Española datan de siglos. La Federación del Deporte de Caballos de Paso Fino es la entidad pionera de este deporte a nivel mundial y que el “Deporte de Paso Fino” es un deporte autóctono de Puerto Rico aunque hoy se ha expandido a Centro América, Estados Unidos y Europa. Algo de lo que nos sentimos muy orgullosos porque eso demuestra que las características únicas y distintivas de nuestra raza caballar autóctona, las cuales fueron seleccionadas y fijadas genéticamente por nuestros antepasados a lo largo de los siglos, responden a principios, ideales estéticos y funcionales de valor universal.












