Artículos publicados bajo ‘mis caballos’

18
07
2008

Buenaventura… y sus amigos

Posted in mis caballos, Buenaventura, Paso Fino by Romualdo | 15 Comments

Esta semana les traigo un video de mi “nena” Buenaventura (Lord de Soberano x La Indomable por Plebeyo) para que vean cómo va progresando… el día antes del video cumplió 16 meses…

Aproveché que estaba con la cámara y le tomé un video a Kolibrí II (Picaflor x Jessica), quien fuera campeón de la Asociación Nacional cuando potro… no recuerdo exactamente su edad, pero debe estar cerca de los 27 años…

Por último, le tomé al potrito de un amigo… el padre es Lord de Soberano y su madre es una hija de Réplica de Majestuoso…

27
05
2008

Comienza la esperada espera

Posted in Serranía, mis caballos, Paso Fino by Romualdo | 4 Comments

El domingo pasado fue la 2da edición de la Fiesta de los Patiblancos… y además de lo mucho que gozamos compartiendo con buenos amigos y disfrutado la exhibición de los caballos de la Hacienda San Francisco de Asís… pues estábamos doblemente gozosos, pues días antes, el Dr. José de Ángel (hermano de Rafa) nos dio la tan esperada noticia de que Serranía está preñada…


Serranía

Como ustedes recordarán, compramos a Serranía (Calipso Jr x Diorama) a finales de octubre pasado con la ilusión de empadronarla de Labriego (Serranía es la madre de Serenata de los Robles y otras 4 yeguas, todas extraordinarias y todas hijas de Labriego)… pues después de varios intentos infructuosos de inseminarla de Labriego, decidimos probar con uno de sus hijos… y en este momento tiene 3 semanas de preñada de Fray Angélico de Asís (Labriego x Armonía de la Excelencia)…


Fray Angélico de Asís

Fueron varios los posibles hijos de Labriego que estuvimos considerando… pero nos decidimos por Fray Angélico, entre otras cosas, por la prepotencia genética de su madre, Armonía de la Excelencia (recuerdan los artículos sobre el ADN Mitocondrial, sobre el Factor X, sobre la aportación de la madre en la recría y la serie de artículos sobre el arte de encastar #1, #2, #3, #4)…


Fray Angélico de Asís

Rafa tuvo la delicadeza de ofrecerme un test drive durante la Fiesta de los Patiblancos… y Jo-Ann, ni corta ni perezosa, capto ese momento de gozo con su lente… gracias a ambos por este momento y tan bonito recuerdo de ese día…

31
10
2007

Serranía

Posted in Serranía, mis caballos by Romualdo | 3 Comments

En estas últimas semanas he estado tan ocupado que no había tenido tiempo de contarles sobre mi nueva adquisición, una “niña” de 24 años hija de Calipso Jr en Diorama…

¿Recuerdan el artículo sobre Diorama?… pues desde hace algunos meses estaba siguiéndole el rastro a una yegua llamada Serranía… y después de varios viajes a Jayuya y de conversar con su antiguo dueño, por fin pudimos llegar a un acuerdo que me permitiera el privilegio de adquirir a esta extraordinaria yegua de recría…

Por Diorama, Serranía es media hermana de Labriego… así como de Labranza, Misionero y otros ejemplares que, aunque menos conocidos, también fueron igual de impresionantes… pero Serranía tiene sus méritos propios como yegua de recría, pues entre sus hijas con Labriego está Serenata de los Robles, múltiple ganadora y a sus vez, madre de Don Cholito de los Robles… pero esta no es la única, hay otras cuatro yeguas productos del cruce con Labriego, que aunque no compitieron, son de la misma calidad (algunos dice que más) que Serenata…

Serranía

La foto que acompaña este artículo (les prometo mejores fotos en una o dos semanas) la tomé en Jayuya hace tres semanas, antes de concretar el negocio con don Miguel… cómo pueden ver, la yegua está en muy buenas condiciones para su edad… de todas formas, la semana pasada la vacunamos, la desparasitamos y se le limaron las muelas… además, le hicimos un sonograma (los ovarios están increíblemente bien para una yegua de 24 años) y debe estar lista para inseminarse este viernes o sábado…

De los posibles padrotes (todos de la línea de Labriego) que estuvimos considerando, originalmente habíamos pensado ponerle a Controversia o Sol Naciente… pero finalmente decidimos repetirle a Labriego… y en un próximo parto, entonces nos ponemos “creativos”… es interesante, pero entre los comentarios que me hicieron sobre este cruce (con Labriego), alguien me dijo que este es como el cruce de Kofresí con Galana, que cuando tienes un molde tan bueno, no te pones a cambiar la receta…

¿Qué puedo decirles?… encontrar esta yegua es cómo volver a revivir las ilusiones que teníamos con Labranza… y aunque tuvimos que hacer algunas “embrollas” para adquirirla, es como si aquel sueño que una vez tuvimos, siga vivo en Serranía…


¡¡¡gracias Papito Dios, por este regalo!!!

17
06
2007

Labranza

Posted in mis caballos by Romualdo | No Comments

A través de la experiencia con Don Romualdo en el Show Internacional de Ponce fue que empecé a darme cuenta que mi percepción sobre el Paso Fino, y aquellas cosas –como la naturalidad- que yo valoraba en mis ejemplares, no eran prioridad para aquellas entidades que regulan los Caballos de Paso Colombiano… Sin embargo, ellos ponían un peso muy grande sobre otras características que eran meramente cosméticas –como las marcas blancas- y que no influían para nada en la calidad de los ejemplares…

Esto hizo que comprendiera lo que el Purismo había dicho por muchos años… que el Paso Colombiano y el Paso Fino Puertorriqueños son dos razas distintas, cada una con sus características propias y determinadas… No se trata de dos versiones, o dos enfoques, o dos visiones distintas sobre lo que debe ser el Paso Fino… sino dos razas diferentes y dos países de origen, cada uno con una meta definida hacia donde querían dirigir su raza particular…

Comprender esto cambió totalmente mi enfoque hacia el deporte… por primera vez en muchos años tenía una dirección clara hacia donde quería caminar… y era de regreso a mis raíces en el Purismo… Lo primero que hice fue vender mi yegua media sangre… para darme a la tarea de buscar una yegua pura que me sirviera para encastar… y en una fiesta por el Día de los Padre, mi primo me dijo que había encontrado la yegua que yo buscaba… se llamaba Labranza… y en ese momento, lo único que sabía de ella es que era hija Labriego en Diorama, su madre…

LabranzaLabranza había sido encastada por Frank Delgado… y pertenecía a Manuela Dávila, viuda de Pachín González, quien la tenía prestada en una finca en Barranquitas… Manuela no la veía hacía un par de años y había decidido venderla… pero, a pesar de estar recién parida, la yegua tenía problemas reproductivos y ninguno de los amigos de Pachín se había interesado en ella…

Cuando llegué con mi primo a verla nos encontramos con una yegua madura de casi diecisiete años, grande y bien conformada… pero en unas condiciones pésimas… a decir verdad, creo que no he visto una yegua tan flaca como aquella… La tenían en un pequeño cepo de tierra, con una potranquita de tres o cuatro meses a su lado… y la potranca, a pesar de no ser de un padrote reconocido, lucía bastante bien…

Labranza no estaba en condiciones de montarse… y si lo hubiera estado, me dijeron que la yegua no estaba domada… así que entre el interés por sus líneas… la curiosidad por el vigor genético de un inbreeding tan fuerte… y la pena por las condiciones de la yegua… llamé a Manuela…

La “negociación” tardó unos días… realmente estaba interesado en ella, pero me preocupaba la condición en que estaba… y los problemas que tenía, no para quedar preñada, sino para llevar el embarazo a término… pero finalmente me decidí y fuimos a buscar a Labranza…

Inmediatamente empezamos a darle un cuido especial… lo primero que había que hacer era ponerla en condición, así que llamé a Manolo Jiménez, mi veterinario… se le pusieron unos sueros… se desparasitó… se vacunó… se le arreglaron los dientes… y se comenzó con una dieta alta en calorías para ayudarla a subir de peso… Se dice rápido, pero los progresos fueron muy lentos al principio… poquito a poco fue ganando peso y cogiendo más vida… hasta que recobró todo su esplendor…

LabranzaRecuerdo que Andrés me llamó una mañana y me dijo que había montado a Labranza: “está crudita, pero deja que la veas… ¡es un avión!!!”… y la verdad es que la yegua impresionaba por su finura y rapidez… y a pesar de que todavía peleaba por la boca, se quedaba parada en el mismo sitio: taca-taca-taca-taca…

Durante este tiempo empecé a frecuentar de nuevo los eventos Puristas… ¡había que buscarle un novio a Labranza!… pero más que las líneas, yo quería encontrar un caballo con una mecánica de movimientos similar a la de ella… y un día, en una Copa Minín Kuilan, encontré un caballo que era perfecto para Labranza… se llamaba El Escamoso…

Hablé con su dueño, Radamés Cruz, y colectamos el caballo para inseminar la yegua… pero lamentablemente Labranza no quedó preñada… y cuando llegó el próximo celo, nos encontramos con la triste noticia de que el caballo había muerto… Sin duda, esta fue una gran pérdida para el Paso Fino porque El Escamoso era un caballo extraordinario y a pesar de sus muchas buenas cualidades, no dejó descendencia…

Entonces Manolo, que ya había empezado a tratar a Labranza con hormonas por su problema reproductivo, me sugirió que no usáramos inseminación, sino monta directa… así que nos decidimos por Kolibrí II, que estaba en las mismas cuadras que Labranza…

Kolibrí había sido un Campeón en la Asociación Nacional en la década de los ’80… un caballo muy fino y de muchísima raza… y aunque no era exactamente el cruce que yo deseaba hacer, tampoco me parecía un mal cruce… y en ese momento, la prioridad era preñarla… pensábamos que ya vendrían otros partos…

LabranzaDurante su preñez, Andrés terminó de embocar a Labranza… y siempre tuvimos la ilusión de llevarla a una competencia, aunque sólo fuera a exhibirla… Aquellos que tuvieron la oportunidad de verla comprenden lo que significó Labranza para nosotros… no sólo una de las mejores hijas de Labriego… sino, sin lugar a duda, una de las mejores yeguas que ha tenido el Purismo…

Cuando llegó el momento del parto, surgieron complicaciones… Labranza traía una potranca alazana, como su padre… pero la potranca venía al revés… lo triste es que Labranza siempre lució tranquila y nunca nos dio indicios de que había algún problema… y cuando nos dimos cuenta, ya era demasiado tarde y perdimos ambas, la yegua y la potranca…

Cuando murió Labranza perdí todo el interés por los caballos… a pesar que me quedaba un potro colombiano, a veces pasaban meses sin visitar las cuadras… dejé de ir a las competencias… y no me interesaba ver otras yeguas, porque sabía que no iba a encontrar otra Labranza…

Así pasaron dos años, hasta que un día me encontré con un amigo, José Pérez, que es juez internacional y acostumbra juzgar en los eventos Puristas… José empezó a contarme de esa “nueva cosecha” de potros y potrancas que se estaba viendo en las pistas… la verdad es que me contagió su entusiasmo… y aquí estamos… de vuelta, nuevamente, en el Purismo… hasta encontré una potranquita, Buenaventura, que difícilmente podrá ser otra Labranza… pero que pienso disfrutármela hasta el máximo…

Bueno amigos… con este artículo termino de contarles un poquito sobre mi trayectoria en los caballos… y aunque estos son sólo pedacitos de una larga historia, no se imaginan lo mucho que he disfrutado recordando estás anécdotas con ustedes… y muchas otras que me reservo por ahora…

Para el próximo artículo tengo pensado hablarles de un tema que hemos discutido en PasoFinoForum… y que creo es de vital importancia en este momento histórico que atraviesa el Purismo: la unidad en el Paso Fino…

10
06
2007

Don Romualdo

Posted in mis caballos by Romualdo | 6 Comments

Cuando comencé a estudiar seriamente los Caballos de Paso Colombianos, lo que más me llamaba la atención, era la forma como el ideal de esta raza había ido cambiando con los años…

Si nos fijamos en los caballos Colombianos de la década de los años ’60 y ’70, vemos un caballo más desplazado y más levantado de sus manos… Inclusive, la forma en cómo se evaluaban también era muy distinta a la actual… En aquel entonces, una de las “pruebas de dificultad” consistía en soltar el caballo al escape desde un extremo del picadero, y se paraba en seco al llegar al extremo opuesto… con esto se pretendía demostrar la “boca” o el arreglo del caballo… Pero a partir de los ’80 se dio un fenómeno que revolucionaría el Caballo de Paso Colombiano para siempre: Capuchino…

Capuchino trajo otra forma de ver el Caballo de Paso Colombiano, digamos que lo “subió de nivel”… y de pronto todos querían un caballo que fuera más corto en su traslación… de movimientos más rápidos… y más “fino” o bajito de sus manos…

En el Paso Fino (PR) también habíamos visto surgir un fenómeno similar –aunque en menor escala– a fines de los ’60, cuando Kofresí “refinó” un poco el ideal de nuestra raza… pero podemos decir que fue Capuchino quien lo puso de moda en el mercado americano e internacional…

Para el año 1992 uno de los caballos Colombianos más comentado era El Clássico de Plebeyo… un ejemplar impresionante por su rapidez y corta traslación… verdaderamente era un espectáculo verlo parado en la tabla, marcando el Paso… pero, a pesar de eso, había algo que para mí era indispensable en un verdadero caballo de Paso Fino y que El Clássico no tenía: naturalidad…

El Clássico había sido un caballo “tardío”… y todos sabían que en su comienzo, antes de “meterlo” a paso, había sido un caballo trochado… En ese año (1992), El Clássico ganó el título de Campeón en el show de Spectrum… y el título de Campeón Reservado cayó sobre otro caballo moro que me dejó fascinado, su nombre era Petrolero del Juncal…

Petrolero del Juncal

Petrolero era un caballo impresionante… su finura, su rapidez y su brío… recuerdo que en la tabla parecía que se le quería salir de abajo al montador… y esto acompañado de un fenotipo excelente y del color moro que tanto me gustaba… desde ese momento, Petrolero se convirtió en mi “ideal” del Paso Colombiano… y aún hoy, si tuviera una yegua Colombiana, Petrolero sería el primero en mi lista de padrotes a considerar…

Al año siguiente, en la Mundial de 1993 celebrada en la República Dominicana, Petrolero logró el campeonato en la categoría de caballos adultos… y luego fue llevado a Colombia, donde obtuvo varios campeonatos y fue usado como padrote… En 1995 regresó a Estados Unidos y me avisó su dueño, Cristóbal Rodríguez, que el caballo venía para la Mundial a celebrarse en Puerto Rico a finales de ese año…


Tan pronto supe que Petrolero venía para Puerto Rico empecé a hacer planes para servir mis dos yeguas: Bucaná y La Cenicienta… pero, al enfermarse La Cenicienta (y morir más tarde) y conociendo los problemas que tenía Bucaná, empecé a considerar otras alternativas… fue entonces que decidí alquilar un vientre para servir de Petrolero…Una vez tomada la decisión era cuestión de elegir la yegua… y un día, hablando con Andrés, me dice que la yegua Wendolyn estaba a punto de parir de Capuchino… Wendolyn, además de Caribe de Domingo y Cuentas Claras, tenía un potro mediasangre muy bueno llamado El Nazareno… Así que le alquilé el vientre a Quiquito (Molina) pero Wendolyn murió antes de poder servirla de Petrolero…Hoy me lamento por yeguas como Wendolyn y Miss Portacoelli, que se reservaron para parir de caballos Colomianos… ¿qué hubieran dado con un Labriego?… ¿de cuántos campeones nos privamos por insistir en el cruce de las dos razas?… ¿y cuántas yeguas Puras todavía podrían ser “rescatadas”?…

Al morir Wendolyn, Quiquito me ofreció varias alternativas y me decidí por La Artillera, una hija de Resorte IV en Pistolera (Contrapunto)… La Artillera era un yegua cebruna, muy rápida y de excelentes posteriores… pero lo que me llamaba la atención de ese cruce era el doble Contrapunto que se daba por la línea materna de Petrolero: Contraseña/Contrapunto… y por la línea materna de Artillera: Pistolera/Contrapunto… así que Don Romualdo llevaría la sangre de los tres ejemplares más importantes del Paso Colombiano en esa época: Contrapunto, Bochica (abuelo de Petrolero por Postín) y Resorte IV (irónicamente, la línea más popular hoy en día y con la tenía mis reservas)…

Don Romualdo

Bucaná, tal y como habíamos anticipado, no quedó preñada… pero Artillera quedó preñada del primer salto… y en diciembre 28 de 1996 nació un potro macho al que le puse por nombre Don Romualdo… Don Romualdo era la realización de un sueño: al fin tenía un hijo de ese caballo que tanto admiraba… pero muy pronto se convirtió en nuestro favorito, no por su padre, sino por méritos propios…

Don Romualdo era un caballo completo: natural, fino, grande y con un buen fenotipo… pero lo que sorprendía a todos era su colección… un caballo muy, muy corto y muy rápido, desde el primer día que le pusimos la silla… inclusive, hasta pasábamos trabajo tratando de que caminara un poco más largo porque no queríamos comenzar a exigirle desde tan joven…

Claro, como todo caballo, Don Romualdo tenía sus defectos… su “debilidad” eran sus posteriores, y teníamos que vigilar el ángulo de sus cascos pues, si dejábamos que aumentara mucho, comenzaba a pisarnos con la punta en lugar del talón… pero fue al llegar con él al Show Internacional de Ponce, que nos señalaron su gran “falta”…

En diciembre del año 2000 Don Romualdo estaba cerca a cumplir los cuatro años… y hacía tiempo que estaba listo, pero estábamos esperando Ponce para presentarlo en el show más importante de Puerto Rico… Habían sido meses de muchísimo trabajo y sacrificios… y todas las ilusiones se quedaron en la puerta de la prepista cuando nos dijeron que estaba descalificado por su careta… ¡no fue hasta ese momento que nos percatamos de que el reglamento de Confepaso discrimina contra lo que los colombianos catalogan “blanco excesivo”!…

Es curioso pero Los Abiertos nacieron de la necesidad de crear un picadero “abierto” donde pudieran competir todos los caballos de Paso Fino: mediasangre, Clombianos y Puros… de ahí el slogan: “competencias abiertas, único camino”… Pero según fueron creciendo, se fueron colombianizando… y poco a poco asumieron la visión “internacional” del Paso Fino, que responde únicamente a los intereses colombianos representados en Confepaso…

Pedregal (otro hijo de Petrolero), montado por Jorge Suárez, ganó la clase y quedó Campeón en ese año… así que en medio de la decepción y del coraje, hablé con Jorge para enviar a Don Romualdo a Ocala… La PFHA no se rige por el reglamento de Confepaso, así que Don Romualdo podía competir en Estados Unidos sin problemas… pero la intención no era competirlo, sino venderlo…

Algo que me llamó la atención es cómo un reconocido criador de Caballos de Paso Colombiano me dijo que una alternativa era tatuarle el hocico al potro, de esta manera no se notaría el “defecto”… Me resultó sarcástico que aquellos que más defienden el reglamento de Confepaso, son también los primeros que buscan la manera de “darle la vuelta” para acomodar sus intereses…

Volviendo a Don Romualdo… nunca supimos lo que sucedió en la cuarentena, pero tanto Don Romualdo, como un hijo de El Clássico que también iba en ese grupo, llegaron resabiados a Florida… y después de un año tratando de llevarlo de nuevo a su sitio, al final Jorge me sugirió caparlo y venderlo para “pleasure”…

Honestamente, nunca debí llevarme el potro para Ocala… al contrario, debí quedarme con él y disfrutármelo yo… además, aunque nunca lo hubiera podido competir por culpa de su “defecto”, eran muchas las personas que querían usarlo como padrote…

Don Romualdo fue el mejor Caballo de Paso Colombiano que he tenido… y a la misma vez, la mayor desilusión… no con los caballos, sino con las organizaciones que regulan esta raza… Aún así, todavía tenía otros dos ejemplares Colombianos… Sincronizado, un hijo de Profeta de Besilú… y Dulce María, una yegua mediasangre hija de Candelito en Miss Portacoelli…

En el próximo artículo les voy a contar de Labranza… y cómo esta yegua es la responsable por mi regreso al Purismo…

31
05
2007

La Cenicienta

Posted in mis caballos by Romualdo | No Comments

Para el año 1988 mi primo y un socio estaban trayendo caballo de Florida para venderlos en Puerto Rico… su mercado eran los aficionados a los rodeos y a las carretas (que estaban de moda en el área sur), por lo que mayormente traían Quarter Horses, Appaloosas y Belgas… pero un día me llamó para decirme que habían traído unos ponies, por si quería ver uno para Maldy (mi hijo, que en ese entonces tenía dos años)… Así que después de dos o tres años fuera de los caballos, compré un pony alazano tostado con crines guajanas para Maldy… y le llamamos “Be Happy”, que era parte del título de una canción que Maldy se pasaba repitiendo: “Don’t worry, be happy”

La verdad es que Maldy nunca desarrolló el gusto por los caballos… pero Be Happy sirvió para despertar el mío… Poco tiempo después, mi tío me ofreció la barriga de una de sus yeguas… y oficialmente, mis “vacaciones” se habían terminado…

RocíoDe esa barriga nació Rocío… una potranca zaina hija de Naranjito (Naranjo / Soñador / Telégrafo / Guamaní) en Bucaná (Bucanero en Tenerife)… Rocío era grande, bonita y delicada, pero no era una yegua de competencias, le faltaba velocidad… así que decidí hacer un experimento y empadronarla de un caballo Colombiano que pudiera darle la rapidez que a ella le faltaba…

En ese entonces (1991) ya yo frecuentaba las competencias de Los Abiertos y estaba al tanto de las líneas colombianas “de moda”… pero me preocupaba la tendencia a la Trocha que podía observarse en algunas de esas mismas líneas… así que me di a la tarea de buscar un padrote que tuviera lo que buscaba, pero a la vez, que fuera natural en su paso…

La CenicientaAunque los Resorte ya eran la línea preferida en las pistas, yo me inclinaba más por la línea de Plebeyo… el problema es que aquí no había muchas opciones para encastar… al menos eso era lo que yo pensaba… hasta que fui a una competencia en Trujillo Alto donde Rafi Rivera llevó un caballo buenísimo que le dio “una chiva” al caballo Cancionero… el caballo de Rafi se llamaba Hirohito…

La CenicientaDe este cruce salió La Cenicienta… una potranca baya que tenía un trote suspendido mientras corría suelta con su madre… pero que tan pronto la destetamos y le pusimos un jaquimón con una soga, dejó el trote y empezó a marcar los cuatro tiempos del Paso Fino… así que decidí vender a Rocío y aventurarme en el mundo de los Caballos de Paso Colombiano con La Cenicienta…

BucanáYa había pasado un tiempo cuando supe que mi tío estaba pensando vender a Bucaná, la última yegua que le quedaba… pero no era sólo “una yegua”, sino una de las mejores yeguas que él había encastado… y una de mis preferidas… así que la compré y probé echándole a Labriego… Bucaná me dio un potro muy, muy fino, pero le faltaba el empuje y los posteriores que yo había visto en los Colombianos…

Fue entonces que decidí cruzarla con Nevado, que había llamado mi atención por su brío y fenotipo… y más tarde con Petrolero, uno de mis preferidos entre los Caballos de Paso Colombiano… Bucaná siempre había tenido problemas de ovulación y ninguno de esos dos cruces (o ningún otro) pudo darse por más que tratamos de empadronarla… Aún así, Bucaná siempre fue “mi yegua”… la que yo montaba cada vez que iba a las cuadras… y que sólo vino a ser sustituida por Labranza muchos años después…