Recibí este escrito del Lcdo. Eduardo Quijano que parte del artículo de Jan Kubesa para, desde ahí, adentrarse en un análisis de los problemas de nuestra raza… como todos los escritos de Eduardo, ¡excepcional!!!
~*~*~*~*~*~*~*~*~*~
Saludos:
Hace ya bastante tiempo había leído la reflexión de Jan Kubesa. Una reflexión, a mi juicio muy seria, coherente y pertinente. Si una profundiza en la lectura de la misma, creo, que el autor se hace la siguiente pregunta: ese caballo colombiano de paso frenético en sí es un ¿caballo funcional o un “robot” equino? Evidentemente el Sr. Kubesa se coloca al hacer este análisis desde el punto de vista de una persona que practica los deportes ecuestres y conoce el caballo con rigor científico y visión holística. O sea, el caballista europeo.
Mirado desde esta óptica holística, racional y científica, las características y habilidades cinéticas del caballo de paso fino colombiano “habilitado” que tanto se admira aquí en Puerto Rico y en los Estados Unidos puede confrontar una serie de dificultades muy serias. Entiendo que ese caballo pasó la línea fina entre “doma racional” y “reunión funcional” a un artificio que no tiene utilidad alguna y que inclusive, expone al ejemplar a un estrés extremo físico y psicológico que puede ser generador de lesiones permanentes a muy temprana edad. He escuchado que estos caballos especiales sufren de muchas lesiones que se convierten en incorregibles. Aclaro que no me consta personalmente. Ni conozco de ningún estudio que haya investigado este problema de los efectos físicos y consecuencias de este entrenamiento y conversión del caballo colombiano de trocha a caballo de “paso fino” habilitado.
A mi modo de ver la raíz del problema que plantea el Sr. Kubesa estriba en el hecho de que se lleva más de 30 años queriendo pasar “gato por liebre”. La designación de caballos colombianos y “media sangre” como caballos de “paso fino” cuando no lo son impuso obligatoriamente una necesidad de crear una “modalidad” de paso que ni es paso fino ni es trote ni es trocha. Se trata de una modalidad de movimientos totalmente artificial y antagónica a la naturaleza etológica y cinética del caballo. Se intenta poner a un ejemplar de movimientos de huida naturales en sucesión diagonal y con momentos de suspensión un desplazamiento intenso y rápido en sucesión lateral que no tiene momentos de suspensión. Esto, obviamente, genera en un espectador entrenado muchas preguntas y dudas” ¿Qué es eso?
Esta propuesta del “paso fino” habilitado que hemos visto a lo largo de los años implica mucha rapidez (lo que personalmente apreciamos como una gran cualidad) y una traslacción muy lenta, otra cualidad positiva pero con un grave defecto la falta de simetría. De hecho, una y otra vez hemos observado como los más destacados caballos y yeguas colombianas designados de “paso fino” no consiguen trasladar o transferir el centro de gravedad hacia el frente con alguna de esta extremidades de la misma forma que lo hace con la extremidad del lado opuesto. Esto, que sin duda alguna, es un logro técnico del entrenamiento de la chalanería colombiana es a nuestro juicio una práctica impropia y detrimental para el ejemplar. Lo único que se gana con eso es una proyección estética excepcional. Pero es una proyección estética atada a un movimiento o cinética equina disfuncional y sobretodo, no es ni remotamente una característica racial. A mi modo de ver, esta es la causa porque es tan frecuente que el caballo colombiano se salga de la “modalidad” durante las competencias.
Muchas veces he escuchado y prácticamente es una idea que comparten todos los criadores y montadores de caballos de Paso Fino puros que esa rapidez del caballo “colombiano” no es alcanzable por nuestro caballo puro. Realmente, yo no he concedido todavía ese punto. No lo he concedido por varias razones. En primer lugar creo que el caballo colombiano ha recibido mejores condiciones medioambientales desde el vientre de su madre. También es evidente que los criadores colombianos han seleccionado animales de una corpulencia excepcional. Asi que ellos y ellas han hecho en relación a este aspecto un excelente trabajo, digno de estudiar y de imitar.
Mientras eso ocurre en el otro lado, en el purismo existe un sector que todavía prefiere el caballo de movimientos relativamente lentos porque lo consideran diz que más delicado. Y eso ha evitado que la rapidez sea una cualidad favorecida con toda la energía y entusiasmo que requiere en el desarrollo y mejoramiento genético de la raza.
Claro, no todos los criadores puristas tienen esa visión. Para mi (y sé que esta idea la comparten muchos criadores puristas) la rapidez es una virtud atlética consustancial al “paso fino”. Desde el punto de vista de la fisiología es un indicador de fuerza y potencia atlética. Así que debe por estrictas razones científicas la rapidez debe formar parte del conjunto de atributos y cualidades que debemos aspirar que exhiba un caballo de Paso Fino como atleta de alto rendimiento. Naturalmente, hay un límite. El límite seria cuando la rapidez comprometa el orden rítimico de los cuatro tiempos en sucesión lateral simétricos. Mientras, esto no esté comprometido… es una cualidad que creo que debe ser siempre valorizada. Ese caballo de Paso Fino que “patina y bota fuego” por su rapidez, sincronía, traslacción corta y pisada baja y flexible y con TOTAL NATURALIDAD es el que tiene las mejores oportunidades de prevalecer y posicionarse como un ejemplar de alto valor económico en el s.XXI en todos los mercados.
No es debatible el punto de que la endogamia y la consanguinidad se asocia a pérdida de fertilidad, vigor y a la aparición de genes alelos indeseables. Sin embargo, soy del criterio que en nuestra raza caballar de Paso Fino la pérdida de cualidades atléticas, morfológicas y de temperamento se ha debido más a la falta de selección y a la “glorificación de la mediocridad” que al factor de la endogamia.
El punto de partida para sostener esta interpretación es que el “inbreeding” al igual que cualquier sistema de cruzamiento que se practique no hace o produce que un gen/alelo se convierta de “bueno” a “malo”; de uno “deseable” a uno “indeseable”. Sencillamente, aumenta las posibilidades de que un gen/alelo y el fenotipo correspondiente se manifieste porque se aumenta la homocigosis.
Aclaro y reitero, como siempre, no creo ser dueño de la verdad. Por lo tanto, mis opiniones o puntos de vista las aporto como una interpretación más. Naturalmente, por la importancia que reviste el tema del Paso Fino para mi estos puntos de vista no son originales ni particulares. Sino que son resultado de estudios, conversaciones e intercambios con personas que han estudiado el tema con mucho rigor.
Un investigador del caballo de carreras concluye lo siguiente luego de estudiar extensamente la historia de los mejores caballos de carrera en Inglaterra:
Por la enseñanza que nos ofrecen las estadísticas, llegamos a establecer dos puntos o principios:
1°- La necesidad del inbreeding, o mejor dicho la imposibilidad de evitarlo.
2° – El grado de aproximación que hay que buscar para el inbreeding.
Este grado podemos establecerlo en cuatro o cinco generaciones libres, porque es realizado de esta manera, como se han obtenido los mejores resultados tanto en las pistas como en el haras. No debe sin embrago despreciarse los inbreedings a dos, y sobre todo a tres generaciones, porque si no producen siempre un conjunto de resultados regulares como performers en los hipódromos, proporcionan, en cambio, buenos sementales y notables yeguas madres.
Otra cita importante:
La duplicación de hembras superiores en el pedigrí de un purasangre de carrera es un método de crianza que se remonta cientos de años atrás y que más recientemente ha sido popularizado gracias a la observación de Leon Rasmussen, quien durante muchos años destacó la aparición repetida de estas hembras entre los ancestros de grandes corredores, exitosos sementales y destacadas yeguas madres. La observación de Rasmussen fue tan repetitiva y constante que se ha adoptado como una teoría para planificar cruces y la misma se ha denominado “Factor Rasmussen”.
Solo quiero señalar que el “inbreeding” es un método para mejorar genéticamente una raza aún cuando, también puede acarrear resultados adversos ocasionalmente.
FACTORES CULTURALES QUE HAN INCIDIDO EN LA MERMA DE CALIDAD DE LA RAZA
Creo que aquí uno de los factores que más a incidido en la pérdida de cualidades y atributos positivos en nuestro caballo ha sido la creencia que un hermano de padre y madre, o sea, un hermano completo era también hermano de “genes”. Mucha gente, pensaba y piensa que si un ejemplar era hermano completo de otro de un desempeño excepcional, éste era también un animal con un enorme potencial como reproductor. Esto no es cierto. Esto puede ser mucho más grave en el caso de se utilicen hembras de poca calidad.
Confundir el factor de probabilidad con el factor suerte. Muchos criadores siguen apostando a la suerte. Piensan que un antepasado remoto puede requintar, “si tiene suerte”. Ese criador se pone a castar en grandes cantidades en busca de esa posibilidad. Y eso va creando una población cada vez mayor de animales, inscribibles, pero sin calidad. El efecto de esta práctica es que se aumenta la frecuencia de genes indeseables en la raza y obligatoriamente, disminuyen los buenos. Recuerden, los genes no se acumulan se sustituyen. Nadie debe esperar que dos progenitores de poca calidad pueda producir un caballo o ejemplar superior.
Registros sin información relevante ni confiable. Si bien es cierto que con las pruebas de DNA estamos logrando información confiable todavía no hemos dado el paso más importante que es tener registros con información relevante respecto a cualidades y características de movimiento, tamaño, salud, etc. que sabemos que son heredables. A eso tenemos que añadir que desconocemos el grado de heredabilidad que tiene el estilo de la pisada, rapidez y tranco del caballo de Paso Fino. Personalmente, creo que es un rasgo altamente heredable. Pero no lo sé a ciencia cierta.
Castar sin visión de conjunto. Muchos criadores no han comprendido que los genes “bajan en bloque”. Y cuando quieren mejorar una cualidad en su crianza identifican el ejemplar que tiene esa cualidad pero sin ponderar otras características que pueden ser graves debilidades o defectos. Aún así, lo usan. El resultado es que la cría con toda mayor probabilidad es de menor calidad que sus antecesores porque, probablemente, ahora tiene más defectos enmascarados que los que tenían sus respectivos progenitores. Y si afirmamos que el propósito de una crianza científica es tener mejores productos, generación tras generación, siempre y cuando eso sea posible, es evidente que vamos por mal camino.
Tampoco hemos desarrollado estrategias para ayudar a que factores heredables conectados a la calidad atlética del caballo se pasen de padres a hijos. Existe fuerte evidencia empírica que demuestra que el “inbreeding” se debe combinar con el concepto de “cruce balanceado”. Siempre debe haber una hembra en esa generación de los abuelos o bisabuelos que conecte al ancestro común de excelencia. Si eso no se hace, las mejores cualidades de este ancestro común no “bajan” (Factor Rassmussen).
Falta de un sistema o modelo de competencia que nos permita identificar los rasgos innatos y heredables que establecen la diferencia del caballo de Paso Fino como raza. Por ejemplo: La tabla de resonancia que constituye el principal atractivo de una competencia de Paso Fino no necesariamente es un instrumento idóneo para determinar la habilidad natural del caballo de Paso Fino para ejecutar la dinámica ideal de un caballo de Paso Fino. No olvidemos, que el paso fino es “estabilidad dinámica”. Incluso, a veces la tabla de resonancia se ha utilizado en contra de un caballo de ejecución firme y potente y con máxima estabilidad dinámica porque diz que suena “duro” y se prefiere a un caballo de pisada débil y blanda diz porque es un “caballo delicado”.
Creo que nuestra competencia en sí misma requiere de una cirugía mayor tanto para identificar las cualidades que le dan valor económico al caballo como para generar un espectáculo atractivo y excitante para el espectador. La competencia actual, a mi modo de ver y parece que para el público en general, no cumple ninguna de las dos cosas.
Comparto con todos y todas estas ideas, obviamente, de forma humilde y sincera. Espero que pueda ser un estímulo para generar ese diálogo fructífero que antecede todos los grandes cambios positivos en la historia humana.
~*~*~*~*~*~*~*~*~*~
Solamente quiero hacer dos comentarios…
Como dice Eduardo, muchas personas en el Purismo piensan que la velocidad de ejecución de nuestros caballo no podrá llegar a los niveles que vemos actualmente en el Paso Fino Colombiano… al igual que Eduardo, yo pienso que nuestra raza sí va en esa dirección, pero por caminos diferentes…
El mejoramiento de una raza puede tomar muchas vías, algunas son naturales y conllevan unos procesos de evolución lento… entre ellos, por ejemplo, se encuentra los cruces consanguíneos (cercanos o lejanos)… otros buscan un método acelerado para introducir ciertas características “ahora”… un ejemplo podría ser el “out-crossing”…
En el caso del Paso Fino Colombiano… la evolución que hemos visto en las últimas dos décadas no responde a un proceso natural… sino a la introducción de genes externos a través de los cruces con animales de Trocha… este “out-crossing” ha mejorado la velocidad y la colección, pero ha cobrado su precio en la pérdida de naturalidad y sostenimiento…
En el Purismo ni tenemos la Trocha ni nos interesa hacer “out-crossing”, pero sí vamos mejorando por la vía lenta de la consanguinidad…
Esto me lleva al segundo comentario… la consanguinidad es una de las herramientas más usadas en el mejoramiento de muchas especies: caballos, perros, gatos, aves, ganado, etc… pero la consanguinidad, solamente por consanguinidad, no es una varita mágica para lograr resultados…
Eduardo ya señaló que muchos utilizan los cruces consanguíneos esperando un “golpe de suerte”… también explicó que el hecho de tener un ejemplar superior en la ascendencia no garantiza que haya heredado los genes que queremos traer hacia adelante… es importante tener siempre presente que dos hermanos/as completos/as no siempre han heredado los genes de las características sobresalientes…
La parte donde fallan la mayoría de los criadores –lo he repetido tantas veces que ya perdí la cuenta– es mantener los productos superiores y desechar los inferiores… por ejemplo, hacemos un cruce y la potranca no dio el grado para la pista o sea, que no heredó las características que buscábamos… entonces, en lugar de desecharla, la enviamos al cercado para usarla como madre!!!!!!!!!!
Por último, me gustó mucho el comentario de Eduardo sobre reevaluar nuestras competencias… deberíamos hacer un congreso entre las entidades, los criadores y demás representantes del Purismo donde se pueda redefinir la forma de evaluar nuestros ejemplares… alguien coge la batuta???
PD- Eduardo, GRACIAS por esa excelente reflexión!!!