Hablemos de Trocha (1 de 2)

La Trocha es un “aire” propio del Caballo Criollo Colombiano… y no hay duda que todos los caballistas colombianos pueden reconocer la diferencia entre Paso Fino y Trocha… pero fuera de Colombia, donde la Trocha ha venido a conocerse recientemente, existe una gran confusión sobre lo que realmente es la Trocha… su origen junto al Caballo de Paso… su desarrollo actual… su mecánica de movimiento… Más aún, continuamente vemos aficionados y hasta jueces, utilizar el término “trocha” o “trochado” para referirse a un ejemplar que está fuera de paso… Esto me llama mucho la atención, especialmente en el Purismo, donde la Trocha no es un “aire” propio del Paso Fino Puro Puertorriqueño…

Por eso he decido escribir esta serie de dos artículos donde pretendo desarrollar una pequeña “catequesis” sobre lo que es la Trocha… En el primero, mirando su origen y relación con el Paso Colombiano… y el perfeccionamiento que ha alcanzado en la modalidad de la Trocha Pura Colombiana… Y en el segundo artí­culo les presentaré una descripción de la mecánica de la Trocha en comparación con el Paso Fino…

Para hablar del origen de la Trocha tenemos necesariamente que hablar de la historia del Caballo Criollo Colombiano, en especial el Caballo de Paso… Mario Gómez Caballero, en su “Historia del Caballo de Paso Fino Colombiano”, nos cuenta que en Colombia existían dos centros de recría importante, cada uno con un tipo de caballo muy definido y de caracterí­sticas propias…

Uno de estos centros de recrí­a se desarrolló en la planicie Cundi-Boyacense (Cundinamarca y Boyacá), en un hábitat de humedad y de planicie… Estos caballos nací­an entre los pantanos y desarrollaron un tí­pico andar de “pinceleo” en las manos, similar al que los peruanos llaman “término”… El otro se desarrolló en las montañas de Antioquia, entre mucho barro y caminos de cangilones (zanjas) muy profundos que se hacen en las “trochas” del monte (la palabra trocha significa una vereda estrecha que sirve de atajo o un camino abierto en la maleza)…

El caballo de “pinceleo”, que se criaba en el pantano, era muy distinto al de “pistoneo”, que se criaba en la zona montañosa del suroeste antioqueño… Por ejemplo, el movimiento de “pincel en las manos” les hací­a fácil despegar de los pantanos, cosa que le hubiera representado un gran esfuerzo al caballo de “pistoneo”… Estos caballos de “pinceleo” eran de casco ancho y “hací­an el término” para que les rindiera más dentro del agua y los pantanos…

El de “pistoneo”, en cambio, era suave de andar… por el frente se observaba que las manos y las patas eran de “pistón”, caracterí­stica que desarrollaron para no caerse cuando se metían en los cangilones… Este tipo de “andar de pistón”, de gran elasticidad y potencia, fue el tipo de andar que se prefirió entre los criadores colombianos y puede reconocerse en el Paso Fino, en la Trocha Castellana (o Paso Castellano) y en la Trocha Pura Colombiana moderna…

En los años 30, en la Hacienda La Chucua de Cundinamarca, se cruzaron unas yeguas de “pinceleo” conocidas como las “Chulas”, con dos caballos de “pistoneo” provenientes de Antioquia: El Mico y El Antioqueño… Este cruce de las yeguas de La Chucua, que eran fenotí­picamente parecidas a lo que hoy son los caballos peruanos, yeguas de “término” o de “pinceleo en las manos”, arrastradas de patas, pero muy suaves y de un brí­o impresionante… con los dos caballos de “Paso Castellano” traí­dos de Antioquia, producen magní­ficamente y de allá­ nace la famosa estirpe de Los Chucuanos…

Todo el mundo comienza a admirar esos animales y comienzan a cruzar sus yeguas y caballos con esos ejemplares: suaves, muy fogosos y que rendí­a mucho al caminar… Surgió entonces una raza muy briosa, muy dócil pero que desplaza mucho al andar…

Raúl Estrada Londoño, en “El Caballo de Paso Fino Colombiano, una autentica raza Criolla”, nos dice:

…los caballos de “Paso Castellano”, producto intermedio en el último proceso de encaste conocido, aquellos que en nuestro occidente colombiano, especialmente en Antioquia, por allá en los años de 1950 “trochaban en el camino y entraban finos al pueblo”, eran adquiridos permanentemente por los criadores de la Sabana de Bogotá para, “eliminar con ellos el voleado de brazos y producir un caballo más corto”, en sus ejemplares de paso fino descendientes de los traí­dos desde Santa Marta por Don Gonzalo Jiménez de Quesada para la fundación de Bogotá en 1538, gracias a los “resultados y medidas que transmití­a el trochecito castellano, ya que en esta tierra no lo habí­a”.

Es importante notar que en este tiempo no existí­a la Trocha como una modalidad aparte o definida, sino que esta Trocha “original” era parte integral de muchas familias importantes en la caballada Criolla Colombiana… especialmente, en las familias de caballos de “pistoneo”, que ha sido el andar que se ha desarrollado en el Caballo de Paso Colombiano moderno… Es por esta caracterí­stica genética que se “justifica” que ciertas lí­neas de Caballos de Paso Colombiano “descansen en la Trocha”… pero ojo, que algo sea justificado no quiere decir que se ideal o deseable…

Me refiero a esta Trocha como Trocha “original” para diferenciarla a la Trocha “moderna”, que es un aire muy definido en sí­ mismo y desarrollado como una modalidad de exhibición… Para entender un poco mejor el propósito de esa Trocha original y su aceptación dentro del Caballo de Paso Colombiano de esa época podemos compararlo con el paso largo o andadura que realizaban nuestros caballos de Paso Fino en Puerto Rico… La Trocha era un aire secundario que se usaba para cubrir terreno, pero al recoger al ejemplar, este regresaba a su aire primario que era el Paso Colombiano…

La Trocha “moderna” tiene su origen en un caballo prepotente que revolucionó toda la crianza caballar de Colombia, pero muy en especial el aire de la Trocha… A este respecto, Raúl Estrada Londoño, en “Chalanerí­a Colombiana”, nos dice:

Su presencia en nuestro caballo es relativamente nueva si la analizamos por su origen genético, aun cuando también se producí­a en el caballo de Paso Fino de la región Andina, como un aire secundario de descanso del animal, cuando este quería mermar el ritmo y su jinete le exigí­a hacerlo con métrica y cadencia determinadas. Entonces, el caballo para mover con menos velocidad sus miembros, tenía que modificar sus desplazamientos, cambiando el bí­pedo lateral del “paso”, por el bí­pedo diagonal de la “trocha”.

El Sr. Estrada sigue explicando cómo el caballo Don Danilo estabilizó el aire de la Trocha, dando inicio a la modalidad de la Trocha Pura Colombiana…

Hacia el año de 1960 apareciá en el panorama caballí­stico colombiano Don Danilo, como un ejemplar dominante, no sólo por la evidente calidad de sus movimientos, sino, por la fuerza con la cual transmitiá en los años siguientes una nuevas y muy marcadas caracterí­sticas de orden fenotí­pico y genotípico.

En cuanto a las primeras, se apreciá con mucha definición una nueva línea de grupa, redonda y de desprendimiento de cola más alto; un menor adorno con aquella; un cuello más corto y triangular; un mayor ancho de ancas y pecho, acompañado de una inesperada fortaleza y elevación de los brazos. En la mayoría de los ejemplares apareciá también un mejor resorte en el corvejón de las patas, que permitía más elasticidad del tren posterior.

Genotípicamente, hubo disminución general del brí­o y una transmisión más constante del ritmo diagonal en los nuevos productos, como consecuencia del poder genético de aquel padrillo.

Al investigar su origen, quedá claro que era hijo de la yegua DANESA, media sangre, hija del caballo LUSITANO, un portugués puro, representante afortunado del caballo español moderno traí­do en 1946 a Colombia por la rejoneadora Conchita Cintrón. Por la lí­nea paterna, era hijo del caballo REY COMETA, y nieto de COMETA, caballo antioqueño descendiente de las mejores líneas seleccionadas del suroeste, mantenidas dentro de la conservación cuidados de la sangre tradicional berberisca traída por los conquistadores.

Este hecho constituyó sin lugar a dudas, una irrupción de la sangre del caballo español moderno, de que nos habla Cabrera, en nuestra caballada de origen berberisco, lo cual produjo cambios trascendentales no estudiados con detenimiento hasta la fecha. Se inició un proceso en el cual, entre confusiones y aciertos, se modificaron transitoriamente, pero en forma muy evidente los movimientos de algunos de nuestros caballos, mejorando los ritmos diagonales, es decir, el trote y el “troche”, al cabo de dos o tres cruzamientos, pero afectando en variadas formas el paso. Esta afectación puede tomarse como perjudicial cuando se modificá el ritmo en los nuevos productos, o cuando la fuerza genética del ritmo diagonal se igualé con la del lateral, de origen berberisco, para dar paso a ejemplares indefinidos, y de movimientos lentos, por la aparición de unas nuevas formas de brazos, que restaron velocidad y definición a los pasos.

Pero no todos los resultados fueron negativos: la nueva conformación de corvejones mejoró en el “fino” la quietud de sus ancas, cuando se conservó la suavidad del brazo y se consiguió un mayor resorte en el corvejón. De otro lado, con algunas características transmitidas por sus hijos más sobresalientes, -El Arco, Rebelde, Anarcos, Veneno, Canario, etc.-, veremos como se estabilizó, en una afortunado acontecimiento genético, la “trocha” como movimiento diagonal de 4 tiempos, producido con fijeza, especialmente la lí­nea de EL ARCO.

Esta manifestación constante y cada día más pulida de la trocha produjo un nuevo caballo de silla de brillante provenir por su doble utilidad, ya que es suave, armonioso y de inmejorables condiciones para el trabajo, porque levanta más los brazos y las patas que el caballo fino; con lo cual está más cómodo en los terrenos ondulados y en los pastizales. Tiene sí­ una exigencia, y es que los brazos no se eleven más allá de la horizontal que pasa por la base de los codos del caballo, para que no se afecte la velocidad de los remos ni la armonía de los brazos con las patas.

Es interesante notar cómo este nuevo aire ha echado raíces en los caballistas colombianos y lo mucho que se han esforzado por lograr la pureza en esta nueva modalidad… John Jairo Galvis, en su artí­culo “La Trocha es otra cosa”, lo explica de esta manera:

Lo que si nunca puede ocurrir es que un caballo de diagonales pase a los laterales, seria reprobable desde todos los puntos de vista; y si ponemos atención a lo que en realidad es la Trocha, veremos en ella una modalidad muy exigente, donde la cadencia, el ritmo, la velocidad y el sostenimiento, la encumbran quizás como la más evolucionada de todas las modalidades cobijadas por CONFEPASO.

Aquí­, el autor hace referencia a las normas de juzgamiento, donde un caballo de Trocha no puede salirse de su aire, mucho menos “afinarse”… esto serí­a motivo de descalificación… Como nota personal añado que en las normas de juzgamiento en el Paso Fino es más “condescendiente” al no exigir esta misma pureza en la ejecución y sostenimiento del Paso Fino…

Para resumir lo que hemos visto, nuevamente hago referencia al libro “Chalanerí­a Colombiana”, donde el Sr. Estrada Londoño hace algunas distinciones importantes:

  • antes de la década del 50, la Trocha ya existí­a en la caballada colombiana, pero en número inferior… esta tení­a su origen en el cruce del ritmo diagonal (Trote & Galope) con el Paso Fino Colombiano…
  • el uso de Don Danilo y sus hijos produjo una Trocha definida y abundante en la generaciones siguientes a la suya…
  • a esto le siguió un cruzamiento indiscriminado de ambos ritmos – Paso Fino y Trocha – en el primer proceso de formación de la Trocha… lo que llevó a la formación de un aire denominado “Paso Castellano” en la zona andina, caballos que se desplazaban en la Trocha en los terrenos ondulados, y al Paso en las calles y terrenos planos…
  • esta “doble aptitud” se fijó casi como una modalidad propia, con todos sus inconvenientes genéticos… pero bajo la complacencia de criadores de algunas familias equinas importantes, que veí­an con beneplácito que ambos aires se reunieran en un mismo ejemplar de “paso repicado”…
  • la Trocha actual se va alejando, fenotípica y genotípicamente, del Paso Fino… donde los criadores buscan un mayor grado de perfeccionamiento de la nueva modalidad…

Podemos entonces afirmar que la Trocha, como un aire secundario, ha estado estrechamente relacionada al Caballo de Paso Colombiano… donde algunas líneas la ejecutaban en una rienda relajada, pero entraban al Paso Fino al recogerlos…

Tenemos también una Trocha moderna, producto de la infusión de la sangre Lusitana en el caballo Don Danilo, que al cruzarse con yeguas “finas” estabilizó la Trocha y elevó la misma de un aire secundario a una nueva modalidad dentro del Caballo Criollo Colombiano… Podemos también observar que por razón del desarrollo de esta nueva modalidad, los ejemplares de Trocha Pura Colombiana y de Trocha & Galope tendrán en su ascendencia genética ejemplares de Paso Colombiano… pues son el resultado del cruce entre Don Danilo y sus hijos con yeguas de Paso Colombiano…

Finalmente, el uso descontrolado y desmedido de este cruce también introdujo algo de esta “nueva sangre” en algunas lí­neas de Caballos de Paso… lo que ha resultado en ejemplares que no sólo “descansan” en la Trocha, sino que tienen cierta predisposición a preferir la Trocha sobre el aire del Paso Fino…

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Un llamado a la Unidad

El mayor problema que ha enfrentado el Purismo, al menos desde que yo tengo uso de razón, es la falta de unidad… falta de unidad entre las entidades… y entre los caballistas en general… No se trata de diversidad de criterios o de puntos de vistas distintos o encontrados… sino de poner esas diferencias personales por encima de la razón que todos tenemos en común: nuestra raza de Caballos de Paso Fino…

Este problema es tan grande que me atrevo a decir que la mayoría de los males que nos han perseguido a lo largo de los años se desprenden de la falta de unidad y las luchas que esto causa… la poca credibilidad de nuestros registros… el problema del “panismo” en los juzgamientos… la falta de conocimiento (y de honestidad) de algunos criadores… el deterioro de la raza y la pérdida de los mejores vientres en el cruce con Colombianos…. la escasez de buenos montadores… la poca difusión del Paso Fino a nivel internacional… todos son producto, directa o indirectamente, de la falta de unión, compromiso y armonía entre los responsables de dirigir el Paso Fino…

Pero no me malinterpreten, no todo ha sido sombras para el Purismo en cuanto a unidad se refiere… durante los años también hemos visto surgir iniciativas muy buenas para tratar de alcanzarla… iniciativas “formales”, como la Confederación y la Alianza… e iniciativas “informales”, como los esfuerzos que día a día se realizan, tanto por los directivos de las entidades, como por algunos caballistas en su carácter personal… Pero aunque la causa ha ido adelantando con el tiempo, la realidad es que el Paso Fino sigue necesitado de unidad…

Esto nos lleva, obligadamente, a preguntarnos: ¿cuáles son las causas para que no se dé esta unidad de la que tanto hablamos?… y creo que aunque las causas son muchas y variadas, pueden resumirse en una sola: la falta de un compromiso genuino de parte algunos “puristas” que se autoproclaman como comprometidos con la raza

Es lamentable, pero a través de los años han habido algunos directivos en las distintas entidades se han comportado como si estas fueran sus “finquitas” privadas… usándolas para impulsar única y exclusivamente su visión personal sobre el Paso Fino… sin importar el pensar y sentir de su matrícula… sin considerarlo siquiera… Esa actitud de “la entidad soy yo” es sólo una de las muchas piedras de tropiezo que han enfrentando los proponentes de la unidad…

Hay varios temas en PasoFinoForum que motivan este artículo… Por ejemplo, el tema ¡Son dos razas!, es uno donde pudimos ver claramente la diferencia entre el Caballo de Paso Fino Puertorriqueño y el Caballo de Paso Colombiano… pero no me refiero a los argumentos trillados de quienes piensan que para adelantar el Purismo hay que desprestigiar a los Colombianos… sino las diferencias reales entre dos razas donde una no es mejor o peor que otra… sino que sencillamente son distintas genotípica y fenotípicamente…

Como parte de la discusión en ese tema, pudimos observar la necesidad de unirnos como raza –como hicieron los propulsores del Caballo de Paso Colombiano al fundar CONFEPASO– si queremos promover el Paso Fino Puro Puertorriqueño a nivel internacional…

Otro tema que invita a reflexionar sobre la falta de unidad es Para Acierto del Brujo… Aquí vuelve a cuestionarse –por mera apreciación de un forista, y sin presentar ningún argumento de peso– la decisión de utilizar los jueces certificados por la Asociación de Jueces en las competencias Puristas por considerar que estos no están “comprometidos con la raza”… Este forista, además de insinuar una posible “violación” al reglamento de Agricultura… sugiere que estos jueces son pro-colombianos y, por tanto, juzgan con una visión “colombianizada” del Paso Fino…

Tenemos que empezar por decir que en el Paso Fino, por la misma naturaleza del deporte, los juzgamientos siempre serán subjetivos… o sea, que dependen de la apreciación de los jueces… y por consiguiente, nunca serán perfectos… Pero tenemos que admitir que los jueces de la Asociación de Jueces están realizando una labor encomiable… con juzgamientos imparciales y honestos, donde se otorgan los laudos de acuerdo a los ejemplares en la pista… no por sus dueños, montadores o actuaciones anteriores, como sucedió muchas veces en el pasado…

Y fíjense, mejorar la calidad de los jueces ha eliminado el “panismo” en los juzgamientos… lo que a su vez, ha motivado la participación de muchos dueños que habían optado por no exhibir sus ejemplares bajo el sistema de juzgamiento anterior por considerarlo parcializado e injusto…

Aun así, no hay duda que el sistema de juzgamiento actual puede mejorarse… Por ejemplo, si pudié©ramos implementar un manual de juzgamiento y un reglamento de competencia únicos para utilizarse en todos los eventos Puristas… un manual y un reglamento que sea de consenso, hecho en común, buscando el bien de la raza y no acomodar mis caprichos o agendas particulares… así tendríamos, no sólo unidad, sino uniformidad en el Paso Fino…

Otro factor que podría mejorarse es el uso del vocabulario tanto de parte de los jueces, como de los directores de concurso y los encargados de animar las competencias… Frases como “fuera de la modalidad”, “no está en el aire del Paso Fino” o “está trochado”, para significar que el caballo está fuera de paso no son admisibles dentro del Paso Fino Puro Puertorriqueño… Así mismo, términos como “sonoridad”, dando la impresión de que es deseable que el ejemplar golpee duro la tabla… son ejemplo de palabras que deben eliminarse del vocabulario al momento de explicar una decisión o hablar de un ejemplar… Aún así, estos son casos aislados que podrían evitarse de tener un manual de juzgamiento claro y preciso…

Como mencionaba al comienzo, ya hay personas, dentro y fuera de las entidades, que están laborando para rescatar la unidad en el Paso Fino… Ejemplo de esto lo vemos en lo exigente del proceso de inscripción de ejemplares que se ha puesto en vigor y el celo con que se está implementando… Las pruebas de ADN y filiación genética son instrumentos excelentes para depurar los registros… y que además de ser herramientas útiles para los criadores, ayudan a recobrar la credibilidad que habían perdido nuestros registros a nivel internacional…

Otro ejemplo es PasoFinoForum… donde todos: criadores, dueños, montadores, directores de las distintas entidades y caballistas en general… algunos de Puerto Rico, otros de EU y hasta de Colombia… todos se reúnen como comunidad… cada uno aportando sus ideas y escuchando las ideas de otros… con respeto, cordialidad y armonía… Este foro es un magnífico ejemplo de la unidad que debería existir en todas las facetas del Paso Fino…

Hasta ahora solamente hemos hablado de lo que otros están haciendo… pero, ¿y nosotros?… ¿qué podemos hacer en nuestro carácter personal?… ¿cómo podemos impulsar la unidad dentro de nuestras entidades y dentro del Paso Fino?… Todos –no importa si somos criadores, dueños, montadores o aficionados– todos podemos y debemos poner nuestro granito de arena… es más, sin nuestro esfuerzo es imposible que se pueda alcanzar la unidad que buscamos… por eso…

  • debemos apoyar las competencias invitacionales participando con nuestros ejemplares siempre que nos sea posible… un evento con 100+ ejemplares de todas las entidades es muestra de unidad y armonía…
  • debemos apoyar las competencias de entidades distintas a la nuestra, asistiendo como espectadores… y dando nuestra mano en la organización y realización del evento…
  • debemos apoyar las actividades que promuevan la raza de Paso Fino, como el taller sobre genética que se ofreció en Utuado
  • debemos envolvernos activamente en los procesos de nuestras entidades y elegir directivos que sean pro-unidad… la entidad somos nosotros… y nuestra entidad es tan honesta y comprometida como los directivos que ponemos al frente de ella…
  • debemos ser propiciadores de unidad, incitando al diálogo y rechazando las críticas, los chismes y las intrigas…

Es momento de apartarnos de las actitudes divisorias y abrazarnos al ideal de la unidad en el Paso Fino… sólo así podremos hacerlo posible… Si nos fijamos en nuestros hermanos Colombianos encontramos un excelente modelo de lo que puede significar la unidad para nuestra raza… Miremos el avance astronómico que ha tenido la raza de Caballos de Paso Colombiano… Es la unidad que alcanzaron bajo CONFEPASO lo que ha hecho posible su crecimiento e internacionalización…y me pregunto, ¿por qué no podemos nosotros hacer lo mismo?

Hace unos dís mi amigo Pepe Llenín me robó el tiro y comenzó un nuevo tema en PasoFinoForum, Unidad-Unidad-Unidad… y en uno de mis comentarios propuse una coalición Purista similar a CONFEPASO… un grupo autónomo que se encargue de agrupar todas las entidades Puristas, dentro y fuera de la isla… que se encargue de dirigir los esfuerzos colectivos por impulsar la internacionalización de la raza… y a la vez, sirva para darle unidad y uniformidad al Paso Fino…

No se trata de reemplazar o desplazar las entidades… sino crear un ente de gobierno que pueda aunar esfuerzos y dar dirección… además, que sirva como instrumento para atender las quejas formales sobre irregularidades en los juzgamientos… y de árbitro, de haber problemas entre las entidades o entre los caballistas en general… Honestamente creo que esta es la única manera de alcanzar la unidad que necesita nuestra raza para poder crecer y ser impulsada internacionalmente…

El Paso Fino vive el momento histórico para poder alcanzar esta meta… tanto en las entidades, como entre los caballistas, existe el deseo y el talento para echar esto a caminar… al menos, esto es lo que yo pienso… ¿y tú… qué piensas tú?

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Labranza

A través de la experiencia con Don Romualdo en el Show Internacional de Ponce fue que empecé a darme cuenta que mi percepción sobre el Paso Fino, y aquellas cosas -como la naturalidad- que yo valoraba en mis ejemplares, no eran prioridad para aquellas entidades que regulan los Caballos de Paso Colombiano… Sin embargo, ellos ponían un peso muy grande sobre otras características que eran meramente cosméticas -como las marcas blancas- y que no influían para nada en la calidad de los ejemplares…

Esto hizo que comprendiera lo que el Purismo había dicho por muchos años… que el Paso Colombiano y el Paso Fino Puertorriqueño son dos razas distintas, cada una con sus características propias y determinadas… No se trata de dos versiones, o dos enfoques, o dos visiones distintas sobre lo que debe ser el Paso Fino… sino dos razas diferentes y dos países de origen, cada uno con una meta definida hacia donde querían dirigir su raza particular…

Comprender esto cambió totalmente mi enfoque hacia el deporte… por primera vez en muchos años tenía una dirección clara hacia donde quería caminar… y era de regreso a mis raíces en el Purismo… Lo primero que hice fue vender mi yegua media sangre… para darme a la tarea de buscar una yegua pura que me sirviera para encastar… y en una fiesta por el Día de los Padre, mi primo me dijo que había encontrado la yegua que yo buscaba… se llamaba Labranza… y en ese momento, lo único que sabía de ella es que era hija Labriego en Diorama, su madre…

Labranza había sido encastada por Frank Delgado… y pertenecía a Manuela Dávila, viuda de Pachín González, quien la tenía prestada en una finca en Barranquitas… Manuela no la veía hacía un par de años y había decidido venderla… pero, a pesar de estar recién parida, la yegua tenía problemas reproductivos y ninguno de los amigos de Pachín se había interesado en ella…

Cuando llegué con mi primo a verla nos encontramos con una yegua madura de casi diecisiete años, grande y bien conformada… pero en unas condiciones pésimas… a decir verdad, creo que no he visto una yegua tan flaca como aquella… La tenían en un pequeño cepo de tierra, con una potranquita de tres o cuatro meses a su lado… y la potranca, a pesar de no ser de un padrote reconocido, lucía bastante bien…

Labranza no estaba en condiciones de montarse… y si lo hubiera estado, me dijeron que la yegua no estaba domada… así que entre el interés por sus líneas… la curiosidad por el vigor genético de un inbreeding tan fuerte… y la pena por las condiciones de la yegua… llamé a Manuela…

La “negociación” tardó unos días… realmente estaba interesado en ella, pero me preocupaba la condición en que estaba… y los problemas que tenía, no para quedar preñada, sino para llevar el embarazo a término… pero finalmente me decidí y fuimos a buscar a Labranza…

Inmediatamente empezamos a darle un cuido especial… lo primero que había que hacer era ponerla en condición, así que llamé a Manolo Jiménez, mi veterinario… se le pusieron unos sueros… se desparasitó… se vacunó… se le arreglaron los dientes… y se comenzó con una dieta alta en calorías para ayudarla a subir de peso… Se dice rápido, pero los progresos fueron muy lentos al principio… poquito a poco fue ganando peso y cogiendo más vida… hasta que recobró todo su esplendor…

Recuerdo que Andrés me llamó una mañana y me dijo que había montado a Labranza: “está crudita, pero deja que la veas… ¡es un avión!!!”… y la verdad es que la yegua impresionaba por su finura y rapidez… y a pesar de que todavía peleaba por la boca, se quedaba parada en el mismo sitio: taca-taca-taca-taca…

Durante este tiempo empecé a frecuentar de nuevo los eventos Puristas… ¡había que buscarle un novio a Labranza!… pero más que las líneas, yo quería encontrar un caballo con una mecánica de movimientos similar a la de ella… y un día, en una Copa Minín Kuilan, encontré un caballo que era perfecto para Labranza… se llamaba El Escamoso…

Hablé con su dueño, Radamés Cruz, y colectamos el caballo para inseminar la yegua… pero lamentablemente Labranza no quedó preñada… y cuando llegó el próximo celo, nos encontramos con la triste noticia de que el caballo había muerto… Sin duda, esta fue una gran pérdida para el Paso Fino porque El Escamoso era un caballo extraordinario y a pesar de sus muchas buenas cualidades, no dejó descendencia…

Entonces Manolo, que ya había empezado a tratar a Labranza con hormonas por su problema reproductivo, me sugirió que no usáramos inseminación, sino monta directa… así que nos decidimos por Kolibrí II, que estaba en las mismas cuadras que Labranza…

Kolibrí había sido un Campeón en la Asociación Nacional en la década de los ’80… un caballo muy fino y de muchísima raza… y aunque no era exactamente el cruce que yo deseaba hacer, tampoco me parecía un mal cruce… y en ese momento, la prioridad era preñarla… pensábamos que ya vendrían otros partos…

Durante su preñez, Andrés terminó de embocar a Labranza… y siempre tuvimos la ilusión de llevarla a una competencia, aunque sólo fuera a exhibirla… Aquellos que tuvieron la oportunidad de verla comprenden lo que significó Labranza para nosotros… no sólo una de las mejores hijas de Labriego… sino, sin lugar a duda, una de las mejores yeguas que ha tenido el Purismo…

Cuando llegó el momento del parto, surgieron complicaciones… Labranza traía una potranca alazana, como su padre… pero la potranca venía al revés… lo triste es que Labranza siempre lució tranquila y nunca nos dio indicios de que había algún problema… y cuando nos dimos cuenta, ya era demasiado tarde y perdimos ambas, la yegua y la potranca…

Cuando murió Labranza perdí todo el interés por los caballos… a pesar de que me quedaba un potro colombiano, a veces pasaban meses sin visitar las cuadras… dejé de ir a las competencias… y no me interesaba ver otras yeguas, porque sabía que no iba a encontrar otra Labranza…

Así pasaron dos años, hasta que un día me encontré con un amigo, José Pérez, que es juez internacional y acostumbra juzgar en los eventos Puristas… José empezó a contarme de esa “nueva cosecha” de potros y potrancas que se estaba viendo en las pistas… la verdad es que me contagió su entusiasmo… y aquí estamos… de vuelta, nuevamente, en el Purismo… hasta encontré una potranquita, Buenaventura, que difícilmente podrá ser otra Labranza… pero que pienso disfrutármela al máximo como si lo fuera…

Bueno amigos… con este artículo termino de contarles un poquito sobre mi trayectoria en los caballos… y aunque estos son sólo pedacitos de una larga historia, no se imaginan lo mucho que he disfrutado recordando estás anécdotas con ustedes… y muchas otras que me reservo por ahora…

Para el próximo artículo tengo pensado hablarles de un tema que hemos discutido en PasoFinoForum… y que creo es de vital importancia en este momento histórico que atraviesa el Purismo: la unidad en el Paso Fino…

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Don Romualdo

Cuando comencé a estudiar seriamente los Caballos de Paso Colombianos, lo que más me llamaba la atención, era la forma como el ideal de esta raza había ido cambiando con los años…

Si nos fijamos en los caballos Colombianos de la década de los años ’60 y ’70, vemos un caballo más desplazado y más levantado de sus manos… Inclusive, la forma en cómo se evaluaban también era muy distinta a la actual… En aquel entonces, una de las “pruebas de dificultad” consistía en soltar el caballo al escape desde un extremo del picadero, y se paraba en seco al llegar al extremo opuesto… con esto se pretendía demostrar la “boca” o el arreglo del caballo… Pero a partir de los ’80 se dio un fenómeno que revolucionaría el Caballo de Paso Colombiano para siempre: Capuchino…

Capuchino trajo otra forma de ver el Caballo de Paso Colombiano, digamos que lo “subió de nivel”… y de pronto todos querían un caballo que fuera más corto en su traslación… de movimientos más rápidos… y más “fino” o bajito de sus manos…

En el Paso Fino (PR) también habíamos visto surgir un fenómeno similar “aunque en menor escala” a fines de los ’60, cuando Kofresí “refinó” un poco el ideal de nuestra raza… pero podemos decir que fue Capuchino quien lo puso de moda en el mercado americano e internacional…

Para el año 1992 uno de los caballos Colombianos más comentado era El Clássico de Plebeyo… un ejemplar impresionante por su rapidez y corta traslación… verdaderamente era un espectáculo verlo parado en la tabla, marcando el Paso… pero, a pesar de eso, había algo que para mí era indispensable en un verdadero caballo de Paso Fino y que El Clássico no tenía: naturalidad…

El Clássico había sido un caballo “tardío”… y todos sabían que en su comienzo, antes de “meterlo” a paso, había sido un caballo trochado… En ese año (1992), El Clássico ganó el título de Campeón en el show de Spectrum… y el título de Campeón Reservado cayó sobre otro caballo moro que me dejó fascinado, su nombre era Petrolero del Juncal…

Petrolero era un caballo impresionante… su finura, su rapidez y su brío… recuerdo que en la tabla parecía que se le quería salir de abajo al montador… y esto acompañado de un fenotipo excelente y del color moro que tanto me gustaba… desde ese momento, Petrolero se convirtió en mi “ideal” del Paso Colombiano… y aún hoy, si tuviera una yegua Colombiana, Petrolero sería el primero en mi lista de padrotes a considerar…

Al año siguiente, en la Mundial de 1993 celebrada en la República Dominicana, Petrolero logró el campeonato en la categoría de caballos adultos… y luego fue llevado a Colombia, donde obtuvo varios campeonatos y fue usado como padrote… En 1995 regresó a Estados Unidos y me avisó su dueño, Cristóbal Rodríguez, que el caballo venía para la Mundial a celebrarse en Puerto Rico a finales de ese año…

Tan pronto supe que Petrolero venía para Puerto Rico empecé a hacer planes para servir mis dos yeguas: Bucaná y La Cenicienta… pero, al enfermarse La Cenicienta (y morir más tarde) y conociendo los problemas que tenía Bucaná, empecé a considerar otras alternativas… fue entonces que decidí alquilar un vientre para servir de Petrolero…Una vez tomada la decisión era cuestión de elegir la yegua… y un día, hablando con Andrés, me dice que la yegua Wendolyn estaba a punto de parir de Capuchino… Wendolyn, además de Caribe de Domingo y Cuentas Claras, tenía un potro mediasangre muy bueno llamado El Nazareno… Así que le alquilé el vientre a Quiquito (Molina) pero Wendolyn murió antes de poder servirla de Petrolero… Hoy me lamento por yeguas como Wendolyn y Miss Portacoelli, que se reservaron para parir de caballos Colomianos… ¿qué hubieran dado con un Labriego?… ¿de cuántos campeones nos privamos por insistir en el cruce de las dos razas?… ¿y cuántas yeguas Puras todavía podrían ser “rescatadas”?…

Al morir Wendolyn, Quiquito me ofreció varias alternativas y me decidí por La Artillera, una hija de Resorte IV en Pistolera (Contrapunto)… La Artillera era un yegua cebruna, muy rápida y de excelentes posteriores… pero lo que me llamaba la atención de ese cruce era el doble Contrapunto que se daba por la línea materna de Petrolero: Contraseña/Contrapunto… y por la línea materna de Artillera: Pistolera/Contrapunto… así que Don Romualdo llevaría la sangre de los tres ejemplares más importantes del Paso Colombiano en esa época: Contrapunto, Bochica (abuelo de Petrolero por Postín) y Resorte IV (irónicamente, la línea más popular hoy en día y con la tenía mis reservas)…

Bucaná, tal y como habíamos anticipado, no quedó preñada… pero Artillera quedó preñada del primer salto… y en diciembre 28 de 1996 nació un potro macho al que le puse por nombre Don Romualdo… Don Romualdo era la realización de un sueño: al fin tenía un hijo de ese caballo que tanto admiraba… pero muy pronto se convirtió en nuestro favorito, no por su padre, sino por méritos propios…

Don Romualdo era un caballo completo: natural, fino, grande y con un buen fenotipo… pero lo que sorprendía a todos era su colección… un caballo muy, muy corto y muy rápido, desde el primer día que le pusimos la silla… inclusive, hasta pasábamos trabajo tratando de que caminara un poco más largo porque no queríamos comenzar a exigirle desde tan joven…

Claro, como todo caballo, Don Romualdo tenía sus defectos… su “debilidad” eran sus posteriores, y teníamos que vigilar el ángulo de sus cascos pues, si dejábamos que aumentara mucho, comenzaba a pisarnos con la punta en lugar del talón… pero fue al llegar con él al Show Internacional de Ponce, que nos señalaron su gran “falta”…

En diciembre del año 2000 Don Romualdo estaba cerca a cumplir los cuatro años… hacía tiempo que estaba listo, pero estábamos esperando Ponce para presentarlo en el show más importante de Puerto Rico… Habían sido meses de muchísimo trabajo y sacrificios… y todas las ilusiones se quedaron en la puerta de la prepista cuando nos dijeron que estaba descalificado por su careta… ¡no fue hasta ese momento que nos percatamos de que el reglamento de CONFEPASO discrimina contra lo que los colombianos catalogan “blanco excesivo”!…

Es curioso pero Los Abiertos nacieron de la necesidad de crear un picadero “abierto” donde pudieran competir todos los caballos de Paso Fino: mediasangre, Clombianos y Puros… de ahí el slogan: “competencias abiertas, único camino”… Pero según fueron creciendo, se fueron colombianizando… y poco a poco asumieron la visión “internacional” del Paso Fino, que responde únicamente a los intereses colombianos representados en CONFEPASO…

Pedregal (otro hijo de Petrolero), montado por Jorge Suárez, ganó la clase y quedó Campeón en ese año… así que en medio de la decepción y del coraje, hablé con Jorge para enviar a Don Romualdo a Ocala… La PFHA no se rige por el reglamento de Confepaso, así que Don Romualdo podía competir en Estados Unidos sin problemas… pero la intención no era competirlo, sino venderlo…

Algo que me llamó la atención es cómo un reconocido criador de Caballos de Paso Colombiano me dijo que una alternativa era tatuarle el hocico al potro, de esta manera no se notaría el “defecto”… Me resultó sarcástico que aquellos que más defienden el reglamento de CONFEPASO, son también los primeros que buscan la manera de “darle la vuelta” para acomodar sus intereses…

Volviendo a Don Romualdo… nunca supimos lo que sucedió en la cuarentena, pero tanto Don Romualdo, como un hijo de El Clássico que también iba en ese grupo, llegaron resabiados a Florida… y después de un año tratando de llevarlo de nuevo a su sitio, al final Jorge me sugirió caparlo y venderlo para “pleasure”…

Honestamente, nunca debí llevarme el potro para Ocala… al contrario, debí quedarme con él y disfrutármelo yo… además, aunque nunca lo hubiera podido competir por culpa de su “defecto”, eran muchas las personas que querían usarlo como padrote…

Don Romualdo fue el mejor Caballo de Paso Colombiano que he tenido… y a la misma vez, la mayor desilusión… no con los caballos, sino con las organizaciones que regulan esta raza… Aún así, todavía tenía otros dos ejemplares Colombianos… Sincronizado, un hijo de Profeta de Besilú… y Dulce María, una yegua mediasangre hija de Candelito en Miss Portacoelli…

En el próximo artículo les voy a contar de Labranza… y cómo esta yegua es la responsable por mi regreso al Purismo…

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