Durante el siglo XVIII, los colonos americanos comenzaron a cruzar caballos ambladores de Narragansett (Narragansett Pacers) con Purasangres Ingleses (Thoroughbreds) refinados de gran alzada. Los productos de estos cruces se conocieron simplemente como “caballos americanos” y forman parte de la historia americana, acompañando a los pioneros y siguiendo los pasos de Daniel Boone a través del desfiladero de Cumberland hasta Kentucky, donde asistieron en las batallas contra los británicos y sus aliados indios en la guerra de 1812.
En Kentucky, la cría de buenos caballos de silla americanos tomó prioridad y a principios del siglo XIX, el tipo vino a llamarse Caballo de Silla de Kentucky. Aunque principalmente servían de montura en las fincas y plantaciones por sus cómodos aires y su agilidad, también se desarrolló de ellos un tipo para enganche elegante y vistoso, que a la vez era lo suficientemente fuerte como para trabajar en la finca y veloz para participar en las carreras y competencias que hacían los granjeros. Durante la década de 1830, se añadió sangre Morgan y Thoroughbred para aportar más solidez y mejores aires. El resultado de estos cruces es el Caballo de Silla Americano.
En la década de 1840 se fijo el tipo y se estableció como raza. Un Purasangre de nombre Denmark, nacido en 1839, es uno de los caballos que más ha influenciado la raza, considerándose como uno de los sementales fundadores de la misma. Cuando se cruzó con yeguas ambladoras produjo, entre otros, a Gaines’ Denmark, de quien desciende casi el 60% de los Caballos de Silla Americanos.
Otro importante caballo en la fundación de la raza fue Harrision Chief, también con ascendencia Thoroughbred. Lo interesante es que tanto la familia de Denmark como la de Chief, descienden de la línea de Messenger, un Purasangre Inglés importado a los EU y que también dejó su huella en la raza Standardbred que veremos más adelante.
El Saddlebred puede ejecutar tres o cinco aires o marchas distintas, los primeras tres son los aires básicos: Walk, Trote y Galope Reunido o Canter. Aquellos ejemplares de cinco aires, además de los tres básicos, ejecutan otros dos aires derivados de la ambladura: el Paso Lento y el Rack. Estos últimos son aires en cuatro tiempos, teniendo el Rack un ritmo isócrono. El Paso Lento es un movimiento en el que cada casco se eleva y se sujeta momentáneamente en el aire antes de tocar el suelo. Mientras que en el Rack, el caballo se mueve con trancos más rápidos y extendidos, levantando las rodillas y los cascos con movimientos enérgicos y rápidos. Los caballos de enganche se exhiben a un paso animado y a un trote en que el caballo eleva mucho las manos y las extiende hacia adelante con energía.
El Caballo Criollo es descendiente directo de los caballos traídos al Nuevo Mundo por los conquistadores españoles durante el siglo XVI. Muchos de estos caballos escaparon o fueron abandonados, y rápidamente volvieron a su estado primitivo en un ambiente perfecto para su desarrollo: la Pampa. Durante los siguientes cuatro siglos, el Criollo se adaptó a las inmensas llanuras de América del Sur. Los indígenas se hicieron jinetes y comenzaron a criar estos caballos en semilibertad.
Esta raza se fue desarrollando paralelamente en varios países y, aunque no se desarrolló un aire andador, se reconoce la influencia berberisca en su morfología, su estámina y brío. Los nombres pueden variar de un país a otro: Criollo en Argentina y en Uruguay, Crioulo en Brasil, Costeño y Morochuco en Perú, Corralero en Chile y Llanero en Venezuela. De la misma forma, también pueden aparecer ligeras variaciones en el fenotipo, dependiendo de las condiciones del medio ambiente y de las costumbres del país. Por ejemplo, desde hace algunos años, reproductores de Corraleros Chilenos, más robustos y más pesados que los Criollos del este son importados por criadores del sur de Brasil y del Uruguay. Los aficionados tradicionalistas en Argentina y Uruguay son más bien reacios a esta evolución del modelo oficial de la raza.
Como los registros más importantes se encuentran en Argentina y Uruguay, a ellos nos referiremos en este artículo.
Caballo Criollo Argentino
Después de permanecer varios siglos en relativa aislación, durante el siglo XIX las manadas salvajes más próximas a las zonas civilizadas fueron sistemáticamente mestizadas con sangres europeas tanto de silla como de tiro, por lo que el tipo y las características del Caballo Criollo se iban perdiendo paulatinamente. Pero a principios de este siglo, varios criadores comenzaron la búsqueda de manadas que no hubieran sido mestizadas, llegando incluso hasta la Patagonia en su afán de buscar ejemplares que mantuvieran las características originales de la raza. Posteriormente se definió el modelo para la Raza Criolla y se comenzó la inscripción en los Registros Genealógicos de la misma.
Caballo Criollo del Uruguay
Transcurridos más de tres siglos de selección natural, se comenzó un proceso de mestizaje cruzando las manadas criollas con Purasangre Ingleses (Thoroughbred) al punto de casi extinguir la raza. Luego de 50 años, en el 1910, los ganaderos uruguayos comenzaron un proceso de selección para reproducir los pocos Criollos que quedaban. En 1916, en Argentina, se resuelve abrir los registros Genealógicos de la raza Criolla a fin de controlar más severamente la selección. Uruguay añade pruebas morfológicas y funcionales para garantizar que la raza mantuviera su tipo rústico, resistencia, energía y poder de recuperación.
El Caballo Costarricense, al igual que muchas otras razas de caballos en América y el Caribe, desciende de los caballos de origen berberisco traídos por los españoles durante la conquista. Pero, a diferencia de estas, el Costarricense no se desarrolló en un caballo típico andador sino que su aire es un Trote suave, armonioso y bien definido, con alta flexión de rodillas y corvejones.
El desarrollo de la caballada nacional de Costa Rica no tuvo mayor importancia, como raza en sí, hasta comienzos del siglo XX, cuando se importaron los primeros caballos de España y Perú con el fin de darle más elegancia y suavizar un poco los andares de los animales criollos.
Del producto de la yeguada nacional con los caballos traídos del Perú, se produjo un caballo de tipo consistente que, a través de los últimos años, ha probado tener suficiente valor genético transmisible para dar características definidas. Sus características principales son su belleza, elegancia y energía de sus movimientos, suavidad de silla y excelente temperamento. El 2 de mayo de 1994 se denominó al Caballo Costarricense de Paso como la Raza Nacional de Costa Rica.
El caballo Mangalarga Marchador es original de Brazil, donde se originó a principios del siglo XIX a partir del cruce de un semental Alter Real llamado Sublime con las yeguas nativas de origen berberisco traídas por los conquistadores. Los primeros cruces se hicieron en la Hacienda Campo Alegre y los productos se conocieron como los “Caballos Sublime”.
Más tarde, la Hacienda Mangalarga adquirió parte de la crianza de Campo Alegre, despertando el interés entre los ganaderos locales que vieron las ventajas de la “marcha” rítmica y cadenciosa. El auge fue tal que pasaron a conocerse con “Mangalarga Marchador”. La primera asociación de criadores se organizó en 1949, pero se dice que no ha habido mezcla con otras razas en más de 180 años.
Como todas las razas “de paso”, el andar del Mangalarga Marchador es su sello distintivo, y se puede presentar en cualquiera de estas tres categorías:
la Marcha Picada, un paso lateral parecido al Tölt que hace el caballo Islandés (Icelandic);
la Marcha Batida, un andar en diagonales similar al Fox Trot o la Trocha;
y la Marcha Centrada, muy parecido al “Running Walk” que hacían los Tennessee Walkers de la década de los 30 ó principios de los 40s.
El Caballo Peruano de Paso es descendiente de los caballos de origen berberisco introducidos durante la conquista. Debido al aislamiento de casi 400 años y a la selección que hicieron sus criadores, se produjo una raza muy particular por sus proporciones corporales y por su andar lateral isócrono denominado “Paso Llano”.
Aunque el Paso Llano es el ritmo típico del Caballo Peruano, también pueden tener otros ritmos y velocidades, que van desde la ambladura en dos tiempos laterales o “Huachano”, la ambladura rota en cuatro tiempos no isócronos o Sobrepaso, hasta los cuatro tiempos isócronos del Paso Llano, pero siempre desechando toda la gama de andares que tienden al aire diagonal.
En el libro “Andar en Paso Llano”, el criador Carlos Parodi García explica cómo es este andar característico de la raza Peruana:
Es mostrar el desplazamiento armónico isócrono innato de cada batida individual de las extremidades del caballo. El animal levanta la extremidad anterior y posterior del mismo lado, sitúa primero el posterior en el suelo y luego el anterior del mismo lado, igualmente lo hace con el otro bípedo (paso de bípedos laterales en 4 tiempos). Obviamente este movimiento armónico isócrono de batidas individuales va acompañado con los anteriormente enunciados cuando definimos lo que es el Término. Es importante precisar que, en el tiempo armónico del desplazamiento el caballo peruano de paso llega a tener mayor número de extremidades en apoyo sobre el suelo, en consecuencia mejor impulsión y menor reacción en el momento de impulsión en el traslado del centro de gravedad. De lo cual se desprende las variaciones siguientes en los aires o modalidades del Paso Llano: Paso Llano Gateado, Paso Llano Picado, Paso Llano Golpeado.
Se denomina “Término” a la elevación, suspensión y rotación fuera de la línea de aplomo de la extremidad delantera… podemos comparar el “Término”, aunque en menor grado, con el “bombeo” que se veían en algunos de nuestros caballos de Paso Fino y con el “pinceleo” de algunas líneas de Paso Colombiano.
Hace unos días pensaba en cuáles eran esas características que hacen de nuestra raza de Paso Fino única en el mundo… qué es lo que nos distingue de las demás… pues resulta que mientras pensaba y pensaba, encontré algo muy interesante que quiero compartir con ustedes…
Durante las próximas dos semanas voy a subir un artículo nuevo cada día… cada uno se refiere a una raza de caballos distinta… cada una de ellas es diferente y única… y sin embargo, cada una tiene algo que las hace parecidas… les adelanto que cada país de origen piensa genuinamente y así lo expresa, que tienen el mejor caballo de silla del mundo… y lo curioso es que cada uno tiene razón, su raza de caballos es para ellos la mejor, al igual que el Paso Fino Puro Puertorriqueño es para nosotros el mejor caballo del mundo…
Quiero aclarar que no soy un experto en todas estas razas – ¡veremos 14 en total… y nos limitamos a las más importantes! – sino que he tratado de darles un poco de información general sobre sus orígenes, sobre las particularidades de cada una y sobre sus aires (o pasos o marchas)… pero la información escrita no es la parte importante de los artículos, sino los videos que la acompañan…
Cada artículo incluye tres o cuatro videos, los invito a verlos todos… cada uno muestra un aspecto de la raza y se complementan entre sí… estos videos son el corazón de esta serie de artículos porque es visualmente que vamos a poder compararlas y observar sus semejanzas y diferencias…
Les advierto que las conclusiones las van a sacar ustedes… yo me limito a presentarles estas razas y espero que sean ustedes quienes me digan qué ven en cada una de ellas… qué les parece interesante… qué les desagrada… y claro, si hay alguno de estos caballos que les guste tanto que quisieran tener uno de ellos (yo tengo mis favoritos!!!)…
He dejado fuera el Caballo Criollo Colombiano con sus cuatro modalidades (Paso Fino, Trocha Pura, Trocha & Galope y Trote & Galope), no porque no merezca estar aquí, sino porque ya lo conocemos y hemos hablado de él en otros artículos…
Bueno, no les digo más… mañana empezamos con la primera raza… y saben que les he preparado una cita para cada día durante las próximas dos semanas… espero que lo disfruten viéndolo tanto como yo mientras lo preparaba…